viernes, 10 de octubre de 2008
Ella sabe que debe decírselo. Pero, ¿cómo? Él jamás lo entendería y seguro que eso rompería la gran amistad que tenían hasta ahora. Se ha decidido. Antes de salir de casa, se mira en todos los espejos, se ha probado las innumerables camisetas que tiene en el armario, pero sigue sin acabar de gustarle. Se pinta las pestañas y se pone colonia. Sale de casa y es el momento. Él la está esperando en el banco, hay algo que decirle y va a hacerlo ahora. Mientras camina hacia el banco se recoloca bien el pelo y coje el móvil para tratar de disimular, aunque no sirva de nada. "Mensajes", "Bandeja de entrada", "Él", vuelve a leer ese mensaje, y los que le siguen, volviendo a repasar hasta los signos de puntuación. Él la mira de arriba a bajo y se queda boquiabierto. Algo le dice que no lo haga, pero no hace falta, él le dice que tiene que decirle algo, que está enamorado de ella y que no se lo ha dicho por miedo a perderla. No puede acabar la frase antes de que a ella se le caiga una lágrima. Se dan el mayor abrazo de sus vidas. Y se besan, suavemente, mientras ven caer el día.
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