domingo, 28 de diciembre de 2008

Nunca imaginé que fuera tan difícil decirte que me voy, será porque el ayer no es tan solo el recuerdo de hoy Si estás leyendo esta carta significa que me he ido He sido tu razón, tiene nombres y apellidos. Solo pasaron los años puedo asimilar la verdad de un engaño del daño que me hiciste al mirarme como un extraño Me venció el silencio condenado a muerte ¿Sueño o pesadilla? Por favor, que alguien me despierte Primero me odias después me quieres, no te entiendo No serás una mentira que me acabe creyendo El amor es creer no es decir “yo creo que…” El amor es tu empleo, trabajas para el deseo que estuvieras mintiendo tu mentira es tan sincera como decir siempre y dar la vida hasta que muera el niño que sonreía en todas tus fotografías, el que demostró como abrir un corazón sin cirugía Sin más dilaciones fueron siameses nuestros corazones Te hicieron perfecto tus imperfecciones Capricho de mis ambiciones corazones fragmasones Nunca rogué nada más que un “No me decepciones” Como el amor y un beso tu y yo el mismo proceso Entenderlo solo creerás si crees poder hacerlo Bendigo la maldición de estar enamorada Yo elegí no estarlo si no estoy a tu lado Perdón por no saber combinar las sonrisas con las ganas de llorar, por prometerte el cielo y no poderte llevar Piensa en otra cada vez que pronuncies “nunca jamás” Si no estás con la persona que amas, ama a la persona con la que estás (…) Créeme nene, prefiero dar miedo a dar pena ¿De verdad creías que podías engañarme para toda la vida? La próxima vez que me hables será delante de una lápida Rompe mis fotos Quema tu diario Borra el puto día de tu calendario Si es que has llegado a arrepentirte, has llegado tarde Tengo un par de razones para llamarte cobarde ¿Y qué hay de nosotros? Poco tardaste en irte con otra, y con otra, y con otra, y con otra. Joder ¿por qué eres así? Dile a cada una de ellas que el pasado no se olvida, se aprende a vivir con ello Es tu castigo dormir con ella pero soñar conmigo Y un suspiro por testigo ¡Cállate cerdo y escucha lo que te digo! Cuando estás solo no piensas con claridad, solo tienes miedo a estar solo Tú y yo no somos una coincidencia Vencí a mi conciencia ¿Mi ausencia? Es solo una consecuencia ¿Qué he hecho yo para juzgarte? Mira que te follen Si no paro de gritar es para ver si Dios me oye Condenado a vivir pensando en qué estaré haciendo cada vez que estés llorando, recordando. Esto se acaba, ojalá te ahogues en tus propias lágrimas al llorar por mí lo que yo por ti lloraba, abrazado a tu almohada, enfadado, con los nervios de tu tripa esperando mi llamada. Así son las cosas, ¿no? Te lo he y me lo has dejado claro, has conseguido que me odie y te odio Lo que hiciste me dolió y lo escribí en un folio No plasmaré en un óleo, por hoy en verso tengo el monopolio. ¿Para qué coño te pregunto “cómo has podido hacerme esto”? Estoy dispuesta a morir por una palabra, por un gesto. Éramos unos críos, crecer juntos fue un desafío Me obsesionas Te espío Sólo quiero lo que es mío. Olvida mi nombre Olvida mi cara Olvida esta despedida Olvídalo todo Olvida que antes tuviste otra vida Mirando al cielo maldecí el día que te conocí ¿Porqué coño hablas de mí como si yo hablase de ti? (…) Escucha, hay tantos puntos de vista como gente esté mirando algo. No sé si es maldición o suerte el que te amen o te odien sin conocerte Yo no soy ni tan buena ni tan mala Esta canción es solo un extremo ¿De verdad crees que todo esto merece la pena? Yo no.

¿Lo ves?

Nuestro amor era igual que una tarde de abril, que también es fugaz como ser feliz Pudo ser y no fue por ser la vida como es nos dio la vuelta del revés, ¿Lo ves? Nuestro amor era igual que una mañana sin fin imposible también como no morir Y es que fue y no será por que el diablo es como es juega contigo al esconder ¿Lo ves? Y ahora somos como dos extraños que se van sin más Como dos extraños más que van quedándose detrás Yo sigo estando enamorado y tú sigues sin saber si lo has estado, si te quise alguna vez ¿Lo ves? Después nos hemos vuelto a ver alguna vez y siempre igual como dos extraños más que van quedándose detrás Y este extraño se ha entregado hasta ser como la palma de tus manos Y tú sólo has actuado y yo aun sabiendo que mentías me callé ¿Y me preguntas si te amé? ¿Lo ves? Yo que lo había adivinado y tú sigues sin creer que se ha acabado Por una vez escúchame ¿No ves? Míranos aquí, diciendo adiós.

sábado, 13 de diciembre de 2008

¿Qué es la vida, preguntas? Pues buen, la vida es un juego. Y tú dirás, ¿un juego?. Pues sí. Imagínate un tablero de un juego de mesa. Hay una ficha, la que tú mueves, que eres tú, y hay otras fichas de otros colores. Hay casillas, muchísimas casillas, que debes ir avanzando. A medida que vamos adentrándonos en el juego, debes ir superando obstáculos, afrontando retos y pruebas, escogiendo caminos, coincidiendo con otras fichas en algunas casillas, retrocediendo,... Pues bien, la vida es ese juego, la partida que empiezas en el momento que naces. Y no, no puedes volver nunca a la casilla de salida. Y la partida acabará y tú no habrás ganado ni tampoco habrás perdido, tan solo te quedarás con lo que ese juego llamado vida te haya aportado.
Y ahora aquí, con un pincel y algo de tinta voy a escribirte unas cuatro líneas para desnudar mis pensamientos. Eres imbécil. Sí, tú, eres el mayor imbécil que existe sobre la capa de la tierra. ¿Por qué lo digo? Pues porque lo eres, porque estuve ahi día y noche, haciendo todo lo posible para que tú fueras feliz. Pero tú, tú me dejaste ir. Miento, te marchaste, cogiste la puerta y te fuiste, sin un solo adiós, te llevaste mi vida y me dejaste sólo dolor y lágrimas. Se derrumbaron todos y cada uno de nuestros sueños, echaste por la borda todas las promesas... Y ahora te lamentas, yo lo sé. Lo sé porque te conozco demasiado. Y aunque ni lo admitas ni lo desmientas yo lo sé. Y estás arrepentido. Pero alguna cosa dentro de ti te dice que no lo intentes, porque fracasarás. Y tú, imbécil y cobarde, prefieres sentarte a esperar si yo doy el primer paso. Y no, no pienso darlo, no esta vez, he dado demasiados pasos por ti, pero ya he aprendido la lección. Y yo almenos tengo una razón por la que no acercarme a ti, pero tú...si tú no lo haces es porque no te da la gana. Pero me da igual, me das igual y me importan tres rábanos tus falsas lamentaciones. ¿Has oído alguna vez aquello de "quién no arriesga, no gana"? Pues yo he arriesgado muchas veces y he fracasado en la mayoría de ellas. Así que ahora es tu turno. Y sí, puede que cuando pasen los años y lea esto o siemplemente te recuerde me arrepienta, me arrepienta de haberte esperado sentada a que movieras ficha. Pero entonces, quizás la vida me sonría, y quizás a ti también, quién sabe, y entonces, y sólo entonces, podre sentir una sensación de satisfacción de lo que ahora es una situación de mierda. Tan solo serás mis dulces quince años.